De solo estar, Ríos-Guevara. Pregunta y pregunta. 2014

Martín Robbio escucha a Ríos-Guevara

lunes, 29 de mayo de 2017 | Publicado por fracanapa.com

Pregunta y Pregunta
Hernán Ríos y Facundo Guevara

Sitemusic
2014

Por Martín Robbio*

Hernán Ríos pertenece a una generación de pianistas que han logrado un éxito considerable en eso de romper barreras estilísticas. En mayor o menor grado, lo han hecho Nora Sarmoria y Lilián Saba, con el folklore y la improvisación, o Diego Schissi, con el tango y el jazz, siempre alcanzando una personalidad estética que permite reconocerlos desde el toque, el sonido, el arreglo o la composición. Facundo Guevara es uno de los mejores músicos del país: versátil, preciso y profesional. En consecuencia, uno de los más requeridos. Sin embargo, se ha mantenido fiel a sostener proyectos en donde tiene un papel protagónico desde la propuesta y el núcleo musical.

Hernán es un pianista con un estilo propio, y eso ya lo pone en un lugar de privilegio. Tiene un lenguaje original producto de años de tocar y de trabajar preparando músicos, dando talleres y clases en donde aplica su propio método para abordar la improvisación. Sus propuestas desde hace quince años tienen una coherencia total. Maneja un idioma absolutamente libre y un profundo control de las intensidades, en el que cada nota adquiere su peso justo. Facundo tiene un sonido que hipnotiza, un toque que no puede reemplazar cualquier mano. Y los músicos que lo llaman a tocar lo saben. Energía y a la vez compromiso, conocimiento e intuición. En este proyecto sale a la luz su amplísima gama de recursos.

Pero el punto fuerte de este dúo es la compatibilidad. Suenan como uno, se escuchan, se entienden, aportan a la música de manera precisa y elocuente, y se complementan cabalmente.

Desde la fundación de El Terceto, Hernán Ríos ha sido un cultor de los proyectos largos, del trabajo cotidiano, de la perseverancia y del inimitable valor de lo que se sostiene en el tiempo. Con ese recordado trío, tocaron en vivo todos los miércoles durante tres años ininterrumpidamente, con lluvia, truenos o granizo; con público o sin él. Junto a su ladero, el imprescindible Norberto Minichilo, compartieron más de diez años de música. Era un grupo en el que sus integrantes se conocían a la perfección.

Facundo vio eso en Hernán y se tomó muy en serio la propuesta. A pesar de su actividad tan prolífica, todas las semanas tienen ese espacio de ensayo inamovible, como un alimento. Llevan grabados tres discos.

Cuando Hernán comenzó a tocar con Facundo, hace diez años ya, el desafío era dificilísimo: reemplazar al compañero musical de toda una vida. Pero los músicos, como las personas, son irremplazables: el sonido del “Mini” y el de Facundo difieren mucho, uno era baterista y venía del jazz, el otro es un percusionista vinculado a los ritmos populares latinoamericanos. Pero los dos comparten los mismos valores y una forma absolutamente comprometida de entender la música. Ambos asumen una responsabilidad a la hora de tocar y de identificarse con la música, de darle profundidad y raíz a los estilos que, por pisar este suelo, nos pertenecen. Por esa razón cada uno aporta su originalidad, su mirada sincera, y así es como Facundo le abrió a esta música un nuevo camino.

Hernán vio eso en Facundo y por eso en este disco no hay fachada, hay una música que viene de adentro; no hay entretenimiento, hay un sonido que nos interpela.

La elección del repertorio merece un capítulo aparte. No hay puntos flojos ni casualidades en la inclusión de los temas. Si bien en este disco apuntan a incluir mayoría de composiciones propias, no es arbitrario que aparezcan referentes como el “Cuchi” Leguizamón, Joao Bosco, Charles Mingus, el “Chivo” Valladares y, la frutilla del postre, una tremenda y despojada versión de La pobrecita de Yupanqui. Los temas de Hernán tienen la madurez de un repertorio que se viene tocando hace tiempo y pasan de los aires de chacarera (Pregunta y pregunta), a los de bolero (Allioell), candombe (Tomando mate) y tango (Un mordisco negro) sin costuras. El sonido y el concepto le dan homogeneidad a este disco, en el que la variedad de estilos abordados no atenta contra la coherencia de la propuesta.

En tiempos en los que se escucha música por Internet, hay que mencionar también el diseño del disco, muy original y cuidado; y el sonido, que permite disfrutar con detalle del amplio rango dinámico de la música. Pregunta y Pregunta fue grabado en dos días. Pero, ojo, a no confundirse: los buenos discos son sólo la punta del iceberg. Esta música llevó diez años.

*Martín Robbio es pianista y compositor. Clase 1984, se formó con Nicolás Ledesma, Nora Sarmoria, "Pollo" Raffo y Hernán Ríos. Fue pianista de la Orquesta de Música Sudamericana, dirigida por Nora Sarmoria, con la que grabó dos discos y un DVD. Acompañó a Amelita Baltar, con quien grabó el disco El nuevo rumbo (con invitados de la talla de Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Leopoldo Federico, entre otros). Durante cuatro años formó un dúo con Nicolás Politzer (batería), que se introdujo en música sudamericana con el eje puesto en la improvisación libre. En trío con Ariel Sánchez (batería y percusión) y Juan Fracchi (contrabajo), en 2012 editó Parresía, con la participación de Facundo Guevara, Nora Sarmoria, Ariel Hernández, Hernán Ríos y Enrique Norris. En 2015, El mismo río, con la misma formación. En 2016 editó Tierra, junto a un grupo de percusionistas dirigidos por Facundo Guevara, con el que investigan la influencia africana en la música de Sudamérica, y que cuenta con la participación de Marcos Cabezaz, Victoria Zotalis y Martín Sued. 

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